miércoles, 15 de junio de 2011

¿TE ATREVES A VIVIR LA VIDA QUE SIEMPRE SOÑASTE?

En principio, sin analizar demasiado, todos responderíamos "Sí, por supuesto". "Claro que quiero vivir la vida que siempre soñé".
Muy bien, entonces te pregunto "¿Qué esperas"?
Y ahí viene el caudal de excusas y justificaciones:
-soy demasiado adulto para llevar a cabo algunas cosas.
-me lo impide mi situación familiar.
-no tengo el tiempo para ello, ya que tengo muchas obligaciones.
-no tengo dinero suficiente para llevar a cabo esas cosas que deseo.
-¡qué diría mi familia!
-etc, etc, etc.
Entonces, en ese caso, quiere decir que aún no te atreves. Está muy bien, si así lo piensas de momento.

Pero, si se te cruza por la cabeza "la verdad que me gustaría" "esto de querer atreverme, me produce una linda sensación", continúa leyendo.
Te aseguro que cuando tu deseo es muy fuerte; cuando tu ser interno te dice ¿Y???? ¿Cuándo te vas a dedicar a ti mismo? ¿Qué esperas para dar ese paso tan anhelado? ¿Tienes ganas de seguir viviendo en la misma rutina? ¿Acaso no estás aburrido? ¿De verdad viniste a este mundo a vivir de esta forma?; cuando una sensación de agobio va llenando distintos aspectos de tu vida; cuando sientes que nada parece proporcionarte satisfacción......¡una buena noticia! despreocúpate, estás mucho más cerca de atreverte.
  • Generalmente, casi todos tenemos que tocar una especie de fondo -algunas personas realmente tocan fondo- para tomar la iniciativa de atrevernos a vivir la vida que siempre soñamos.
No estoy diciendo que sea algo de la noche a la mañana, ni que sea un acto de magia.
  • La mayoría de las veces requiere de un desacomodamiento de lo que se llama en coaching "nuestras zonas de comodidad", y para ello, se requiere de cierta valentía. Por algo el famoso dicho "más vale malo conocido que bueno por conocer"...Cancelo!!!...prefiero decir "quiero lo bueno" sííiiiiiiiiiiiiii "le digo sí a lo bueno".
  • También requiere de estar dispuesto a practicar un poco lo nuevo, sin esforzarse demasiado, sino de a poco. Por lo menos, comenzar con tener la intención de cambio.
  • También requiere de enfrentar las posibles censuras familiares o de amigos, conocidos, pareja, etc.
  • En algunos casos requiere renunciar a alguna amistad o costumbre negativa.
Y lo más importante, requiere el trabajo contigo mismo. Esa, te aseguro, es la parte más difícil, pero también la más importante.




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